lunes 26 de octubre de 2009

Comentario Misa lunes 26 octubre 2009

Rm 8,12-17: Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abbá! (Padre).
Sal 67,2.4.6-7ab.20-21: Nuestro Dios es un Dios que salva.
Lc 13,10-17: A esta, que es hija de Abrahán, ¿no había que soltarla en sábado?


     –Romanos 8,12-17: Somos hijos adoptivos de Dios, por eso clamamos: ¡Abba! ¡Padre!. Hemos de vivir no según la carne, sino según el Espíritu. Por el Espíritu somos hijos de Dios y lo invocamos como Padre nuestro. El mismo Cristo nos enseña a orar así: «Padre nuestro, que estás en el cielo»... San Agustín comenta este pasaje de San Pablo y dice:
«Por lo tanto, hermanos –ésta es la exhortación recibida hoy–, “no somos deudores de la carne para vivir conforme a la carne”. Para esto hemos sido auxiliados, para esto recibimos el Espíritu de Dios, para esto pedimos el auxilio día a día en nuestras fatigas. La ley tiene bajo sí a quienes amenaza si no cumplen lo que ordena; éstos están bajo la ley, no bajo la gracia. Buena es la ley para quien haga buen uso de ella, esto es, para quien reconozca a través de ella la propia enfermedad y busque el auxilio divino para lograr la salud. Porque, como ya dije y ha de repetirse siempre, si la ley pudiese vivificar, la justicia procedería, ciertamente, de la ley. Entonces ni se buscaría un Salvador, ni hubiese venido Cristo, ni hubiese buscado con su sangre la oveja perdida» (Sermón 156,3).

     –Con el Salmo 67 proclamamos que «nuestro Dios es un Dios que salva. Se levanta Dios y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; en cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría... Bendito sea el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación... Nos hace escapar de la muerte». En realidad todo esto lo ha realizado plenamente entre nosotros por Jesucristo, su Hijo bien amado, que padeció y murió en la Cruz para redimirnos.

     –Lucas 13,10-17: Una curación en sábado escandaliza a los hipócritas, pero el pueblo sencillo se llena de júbilo. La bondad de Jesús se aparta de todo formalismo y de todo legalismo. La ley solo ha de servir para ayudar al amor. Ésta es la gran Ley. El mismo Jesucristo reduce toda la ley amor a Dios y al prójimo. Él vino a dar cumplimiento a la ley. Solo el pueblo sencillo y humilde puede apreciar esos gestos y esa doctrina sublime. Los soberbios, los autosuficientes, quedan vacíos. Son los más humildes los que mejor reciben la sanación y la salvación de Cristo, son ellos los que se atreven a pedírsela y a esperarla de su bondad. Escribe San Jerónimo:
«¿Por qué andas encorvado y pegado a la tierra y estás hundido en el cieno? Aquella mujer a la que Satanás mantuvo atada durante dieciocho años, tan pronto como fue curada por el Salvador, se irguió y empezó a mirar al cielo (Lc 13, 11ss)» (Carta 147,9, a Sabiniano, diácono).
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viernes 23 de octubre de 2009

Comentario a la Misa diaria

Rm 7,18-25a: ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte?
Sal 118,66.68.76.77.93.94: Instrúyeme, Señor en tus leyes.
Lc 12,54-59: Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?


    –Romanos 7,18-25: En el interior del hombre luchan el pecado y la gracia. En su interior se produce la guerra permanente entre el hombre viejo y carnal y el hombre nuevo y espiritual. San Agustín comenta:

    «Es completamente justo que al hombre que no quiso obedecer a su Señor no le obedezca su carne. Sirve tú a quien te es superior, para que te sirva tu inferior. Despreciaste al Superior, y eres atormentado ahora por tu inferior. Ésta es, pues, la ley del pecado; ésta es también la ley de la muerte. Por el pecado vino la muerte... ¿Cómo te libró la ley del espíritu de vida? Primero de todo te concedió el perdón de los pecados. De esa ley se dice en el Salmo [118,29]: “ten piedad de mí según tu ley”. Es la ley de la misericordia, la ley de la fe, no la de las obras [o ley mosaica]» (Sermón 152).
     Como puede verse esa lectura paulina describe la condición del hombre abandonado a sí mismo (antiguo Adán), y la del hombre a quien Cristo (nuevo Adán) vuelve a orientar hacia Dios.


    –Unos versos del Salmo 118 nos ayudan a meditar sobre la lectura anterior: «Instrúyeme, Señor, en tus leyes. Enséñame a gustar y a comprender, porque me fío de tus mandatos. Tú eres bueno y haces el bien; instrúyeme en tus leyes. Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo. Cuando me alcance tu compasión viviré, y mis delicias serán tu voluntad. Jamás olvidaré tus decretos, pues con ellos me diste vida. Soy tuyo, sálvame, que yo consulto tus leyes».

    –Lucas 12,54-59: Conozcamos los signos de los tiempos en las palabras de Cristo. Entendamos todas las cosas de la vida a la luz de su palabra. Comenta San Agustín:
«Reciba cada uno con prudencia las amonestaciones del preceptor para no desaprovechar el tiempo de la misericordia del Salvador, que se otorga en esta época de perdón para el género humano. Al hombre se le perdona para que se convierta y no haya nadie así a quien condenar. Ignoro si el fin del mundo encontrará a alguien de nosotros aquí. Quizá no. Pero el fin del mundo está cerca para cada uno de nosotros, puesto que somos mortales. Caminamos en medio de caídas... Oigamos al Señor y hagamos lo que nos manda» (Sermón 109,1-2).
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lunes 27 de julio de 2009

La dictadura comunista norcoreana ejecuta públicamente a una cristiana por distribuir Biblias

(BBC/InfoCatólica) De acuerdo a las denuncias,los padres de esta persona, su marido y sus hijos fueron enviados a un campo de detención.

El corresponsal de BBC añade que aunque estas informaciones son muy difíciles de comprobar, Corea del Norte es conocida por su intolerancia hacia la religión.

Cristianos en la clandestinidad

El gobierno de Estados Unidos sostiene que el hecho de poseer una Biblia en el país comunista puede ser motivo de torturas y desaparición, afirma Vornic.

Pero a pesar de la persecución, se estima que unos 30.000 norcoreanos practican el cristianismo en sus hogares y en secreto.

El periodista de BBC explica que en Corea del Norte, tal vez la sociedad más cerrada del mundo, sólo se puede venerar al fundador del país, Kim Il-sung, y a su hijo y actual líder, Kim Jong-il.

Los únicos actos masivos de fervor casi religioso son en honor de sus figuras, y es por esto que el régimen ve a la religión como una amenaza.

La posición de Pyongyang parece haberse endurecido en lo relacionado a derechos humanos y a la política de defensa en el último año.

Algunos analistas creen que puede ser una estrategia para apuntalar al gobierno de Kim Jong-il, al que se supone enfermo, durante el proceso de designación de su hijo, Kim Jong-un, como próximo líder.

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martes 21 de julio de 2009

DISCURSO DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A LOS PARTICIPANTES EN EL CONGRESO EUROPEO DE PASTORAL VOCACIONAL

Sala Clementina

Sábado 4 de julio de 2009



 


Queridos hermanos y hermanas:


Con verdadera alegría me encuentro con vosotros, pensando en el valioso servicio
pastoral que realizáis en el ámbito de la promoción, animación y discernimiento
de las vocaciones. Habéis venido a Roma para participar en un congreso de
reflexión, confrontación e intercambio entre las Iglesias de Europa, que tiene
por tema "Sembradores del Evangelio de la vocación: una Palabra que llama y
envía" y cuya finalidad es dar nuevo impulso a vuestro compromiso en favor de
las vocaciones.


Para cada diócesis, la atención a las vocaciones constituye una de las
prioridades pastorales, que asume más valor aún en el contexto del
Año
sacerdotal
recién iniciado. Por eso, saludo de corazón a los obispos delegados
para la pastoral vocacional de las distintas Conferencias episcopales, así como
a los directores de los centros vocacionales nacionales, a sus colaboradores y a
todos los presentes.


En el centro de vuestros trabajos habéis puesto la parábola evangélica del
sembrador. El Señor arroja con abundancia y gratuidad la semilla de la Palabra
de Dios, aun sabiendo que podrá encontrar una tierra inadecuada, que no le
permitirá madurar a causa de la aridez, y que apagará su fuerza vital ahogándola
entre zarzas. Con todo, el sembrador no se desalienta porque sabe que parte de
esta semilla está destinada a caer en "tierra buena", es decir, en corazones
ardientes y capaces de acoger la Palabra con disponibilidad, para hacerla
madurar en la perseverancia, de modo que dé fruto con generosidad para bien de
muchos.


La imagen de la tierra puede evocar la realidad más o menos buena de la familia;
el ambiente con frecuencia árido y duro del trabajo; los días de sufrimiento y
de lágrimas. La tierra es, sobre todo, el corazón de cada hombre, en particular
de los jóvenes, a los que os dirigís en vuestro servicio de escucha y
acompañamiento: un corazón a menudo confundido y desorientado, pero capaz de
contener en sí energías inimaginables de entrega; dispuesto a abrirse en las
yemas de una vida entregada por amor a Jesús, capaz de seguirlo con la totalidad
y la certeza que brota de haber encontrado el mayor tesoro de la existencia.
Quien siembra en el corazón del hombre es siempre y sólo el Señor. Únicamente
después de la siembra abundante y generosa de la Palabra de Dios podemos
adentrarnos en los senderos de acompañar y educar, de formar y discernir. Todo
ello va unido a esa pequeña semilla, don misterioso de la Providencia celestial,
que irradia una fuerza extraordinaria, pues la Palabra de Dios es la que realiza
eficazmente por sí misma lo que dice y desea.


Hay otra palabra de Jesús que utiliza la imagen de la semilla, y que se puede
relacionar con la parábola del sembrador: "Si el grano de trigo no cae en
tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto" (Jn 12,
24). Aquí el Señor insiste en la correlación entre la muerte de la semilla y el
"mucho fruto" que dará. El grano de trigo es él, Jesús. El fruto es la "vida en
abundancia" (Jn 10, 10), que nos ha adquirido mediante su cruz. Esta es
también la lógica y la verdadera fecundidad de toda pastoral vocacional en la
Iglesia: como Cristo, el sacerdote y el animador deben ser un "grano de trigo",
que renuncia a sí mismo para hacer la voluntad del Padre; que sabe vivir oculto,
alejado del clamor y del ruido; que renuncia a buscar la visibilidad y la
grandeza de imagen que hoy a menudo se convierten en criterios e incluso en
finalidades de la vida en buena parte de nuestra cultura y fascinan a muchos
jóvenes.


Queridos amigos, sed sembradores de confianza y de esperanza, pues la juventud
de hoy vive inmersa en un profundo sentido de extravío. Con frecuencia las
palabras humanas carecen de futuro y de perspectiva; carecen incluso de sentido
y de sabiduría. Se difunde una actitud de impaciencia frenética y una
incapacidad de vivir el tiempo de la espera. Sin embargo, esta puede ser la hora
de Dios: su llamada, mediante la fuerza y la eficacia de la Palabra, genera un
camino de esperanza hacia la plenitud de la vida. La Palabra de Dios puede ser
de verdad luz y fuerza, manantial de esperanza; puede trazar una senda que pasa
por Jesús, "camino" y "puerta", a través de su cruz, que es plenitud de amor.


Este es el mensaje que nos deja el Año paulino recién concluido. San Pablo,
conquistado por Cristo, fue un promotor y formador de vocaciones, como bien se
desprende de los saludos de sus cartas, donde aparecen decenas de nombres
propios, es decir, rostros de hombres y mujeres que colaboraron con él al
servicio del Evangelio. Este es también el mensaje del
Año
sacerdotal
recién
iniciado: el santo cura de Ars, Juan María Vianney —que constituye el "faro" de
este nuevo itinerario espiritual— fue un sacerdote que dedicó su vida a la guía
espiritual de las personas, con humildad y sencillez, "gustando y viendo" la
bondad de Dios en las situaciones ordinarias. Así, fue un verdadero maestro en
el ministerio de la consolación y del acompañamiento vocacional.


Por tanto, el
Año
sacerdotal
brinda una magnífica oportunidad para volver a
encontrar el sentido profundo de la pastoral vocacional, así como sus opciones
fundamentales de método: el testimonio, sencillo y creíble; la comunión, con
itinerarios concertados y compartidos en la Iglesia particular; la cotidianidad,
que educa a seguir al Señor en la vida de todos los días; la escucha, guiada por
el Espíritu Santo, para orientar a los jóvenes en la búsqueda de Dios y de la
verdadera felicidad; y, por último, la verdad, que es lo único que puede generar
libertad interior.


Que la Palabra de Dios, queridos hermanos y hermanas, sea en cada uno de
vosotros fuente de bendición, de consuelo y de confianza renovada, para que
podáis ayudar a muchos a "ver" y "tocar" al Jesús que ya han acogido como
Maestro. Que la Palabra del Señor habite siempre en vosotros, renueve en vuestro
corazón la luz, el amor y la paz que sólo Dios puede dar, y os capacite para
testimoniar y anunciar el Evangelio, fuente de comunión y de amor. Con este
deseo, que encomiendo a la intercesión de María santísima, os imparto de corazón
a todos la bendición apostólica.





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Diario vaticano recuerda 40º aniversario de la llegada del hombre a luna


Con una serie de artículos, L'Osservatore Romano recuerda en su edición de hoy el 40º aniversario de la llegada del hombre a la luna, ocurrida el 20 de julio de 1969, cuando Neil Amstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins llegaron al satélite de la Tierra.

LOR recuerda cómo este hecho fue "un evento histórico" y "verdaderamente colosal, costoso y difícil" del que fueron testigos "cientos de millones de espectadores
en todo el mundo" a través de las "imágenes televisivas que todavía
eran en blanco y negro". Seguidamente recuerda aquella frase de
Amstrong, que ha quedado en el recuerdo de todos tras haber pisado
suelo lunar: "Este es un pequeño paso para el hombre y un salto gigante
para la humanidad". "El retorno de los astronautas a la Tierra sin
problemas fue para ellos un triunfo. Se hizo paralelos de esa empresa
con la de Cristóbal Colón y se convirtió en el tema central de las crónicas, la ciencia y la literatura", añade.

LOR
también da a conocer el mensaje que el Papa Pablo VI envió a los
astronautas en la noche del 20 de julio, luego de haber mirado la luna
desde el telescopio de la "Specola Vaticana" en Castelgandolfo. En
aquel mensaje, el Pontífice decía: "¡Gloria a Dios en lo alto de los
cielos y paz a los hombre de buena voluntad! (…) y honor a vosotros,
hombres artífices de esta gran empresa espacial!"

"¡Honor, saludo
y bendición a ustedes, conquistadores de la Luna, pálida luz de
nuestras noches y nuestros sueños! Lleven a ella, con vuestra viva
presencia, la voz del espíritu, el himno a Dios, nuestro Creador y
nuestro Padre", añadía.

Seguidamente el diario oficioso del
Vaticano reproduce el discurso del Papa en la audiencia general del
miércoles 23 de julio de 1969, en el que Pablo VI resaltaba la
importante necesidad de profundizar en este acontecimiento y dar una
respuesta desde la fe, que siempre desea confrontar su "humilde
doctrina con las maravillosa riquezas del pensamiento científico,
moderno" ya que la verdad, "si bien se diversifica y se ordena de
formas diferentes, concuerda consigo misma y es única; y es recíproca la ventaja que de tal confrontación puede resultar para la fe".

Tras resaltar nuevamente cómo el hombre puede llegar a la verdad con las alas de la fe y la razón, como dijera algunos años después el Papa Juan Pablo II,
Pablo VI alentaba a todos los fieles a "no temer que nuestra fe no sepa
comprender las exploraciones y las conquistas, que el hombre va
haciendo de lo creado, y que nosotros, seguidores de Cristo, estemos
exceptuados excluidos de la contemplación de la tierra y del cielo; y de la alegría de su progresivo y maravilloso descubrimiento. Si estamos con Cristo estamos en el camino, estamos en la verdad y la vida".

Seguidamente,
LOR recuerda el discurso que dirigiera el Papa Montini en octubre de
1969 a los astronautas del Apolo: Neil Armstrong, Edwin E. Aldrin y
Michael Collins, a quienes recibiera en su biblioteca privada. A ellos
les señalaba que "el hombre tiene la tendencia natural de explorar lo desconocido,
de conocer el misterio, pero el hombre también le teme. Vuestro valor
ha superado este temor y, con vuestra aventura, el hombre ha dado un
paso hacia un mayor conocimiento del universo".

Tras alabar el
genio de cuantos colaboraron con esta empresa "cuya inteligencia ha
sido dada por Dios", el Santo Padre hacía votos para que el Señor haga
posible "que aprendamos más de la creación, de ver más
claramente su potencia, su inmensidad, su perfección, para que con este
conocimiento los hombres puedan siempre unirse más, como hijos suyos,
en el amor fraterno, en la paz y la oración".

Finalmente,
Pablo VI agradecía nuevamente a Dios "por el éxito de vuestra misión,
por las cosas que han descubierto, por vuestro feliz retorno a la
Tierra, e invocamos del Señor de los cielos sobre ustedes, sus esposas
e hijas, las mayores bendiciones y gracias".

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ANGELUS 2009-07-19



ANGELUS 2009-07-19
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Actualidad El Papa agradece las muestras de simpatía recibidas tras su accidente

El Papa quiso hoy agradecer las numerosas muestras de afecto y cercanía recibidas tras la caída accidental, que el pasado viernes 17 de julio le provocó una rotura en la muñeca, durante su estancia veraniega en Les Combes (Val D'Aosta). Así lo hizo al introducir hoy el tradicional rezo dominical del Ángelus, que celebró en la Plaza Ruggia, contigua a la iglesia de san Pedro y san Solútor, en la localidad piamontesa de Romano Canavese, cerca de Turín (Italia). Precisamente, es la ciudad natal del actual Secretario de Estado vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, quien presidió la Santa Misa antes de la llegada del Papa, en esta parroquia, la misma donde fue bautizado de pequeño. El Papa, dirigiendose a los presentes, aprovechó su breve discurso introductorio al Ángelus para agradecer “con todo mi corazón a todos: han sido muchos los que me han mostrado, en este momento, su cercanía, su simpatía, su afecto por mí y han rezado por mí”. “Así se ha reforzado la red de oración que nos une en todas partes del mundo”, afirmó. Aprovechó también para agradecer “ a los médicos y al personal médico de Aosta que me ha tratado con tanta diligencia, con tanta competencia y amistad y - como veis – con éxito - ¡esperamos! - final”. También agradeció “a las autoridades del Estado, de la Iglesia y a todas las personas que me han escrito o que me han mostrado su afecto y su cercanía”. “¡Como veis, a causa de mi infortunio, estoy un poco limitado en mi agilidad, pero la presencia del corazón es plena, y estoy entre vosotros con gran alegría!”, añadió el Papa. Sin cambios de programa El incidente sufrido el pasado viernes por el Papa, que se rompió la muñeca derecha tras una caída en su residencia actual en Les Combes, no ha sido obstáculo para proseguir con las actividades programadas para estos días. Así lo confirmó ayer el portavoz vaticano, padre Federico Lombardi, afirmando que las condiciones generales de la salud del Papa “son buenas”, y que no se prevén cambios de programa. “El Papa permanecerá en Les Combes durante el tiempo programado, el viernes están previstas las Vísperas en la Catedral de Aosta, y el domingo próximo el Ángelus en Les Combes”, confirmó.

“Naturalmente, el Papa está aprendiendo a vivir con la muñeca derecha enyesada, y con los inconvenientes que ello comporta. Para él lo más doloroso es tener que renunciar a escribir a mano, cosa que pretendía hacer frecuentemente en estos días”, añadió ayer el portavoz vaticano.
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San Juan Diego

Juan Diego se entregó plenamente al servicio de María Santísima de Guadalupe, y le apenaba mucho encontrarse tan distante su casa y su pueblo. Él quería estar cerca de Ella todos los días, barriendo el templo (que para los indígenas era un verdadero honor), transmitiendo lo que había visto y oído, y orando con gran devoción; por lo cual, Juan Diego suplicó al señor Obispo poder estar en cualquier parte que fuera, junto a las paredes del templo, y servirle. El Obispo, que estimaba mucho a Juan Diego, accedió a su petición y permitió que se le construyera una casita junto a la Ermita de la Señora del Cielo. Viendo su tío Juan Bernardino que su sobrino servía muy bien a Nuestro Señor y a su preciosa Madre, quería seguirle, para estar juntos; “pero Juan Diego no accedió. Le dijo que convenía que se estuviera en su casa, para conservar las casas y tierras que sus padres y abuelos les dejaron”


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La Guadalupana

La Virgen de Guadalupe


"Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios. He venido hasta aquí para decirte que quiero que se me construya un templo aquí, para mostrar y dar mi amor y auxilio a todos ustedes"

"Juanito, Juan Dieguito; ¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿Por qué te preocupas?”

Hijo mío, el más pequeño, estas rosas serán la prueba que llevarás al obispo"




Oración a la Virgen de Guadalupe

Préstame Madre tus ojos, para con ellos poder mirar, porque si con ellos miro, nunca volveré a pecar.
Préstame Madre tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
Préstame Madre tu lengua, para poder comulgar,
pues es tu lengua patena de amor y santidad.
Préstame Madre tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más.
Préstame Madre tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubierta con tu manto al Cielo he de llegar.
Préstame Madre a tu Hijo, para poder yo amar.
Si tu me das a Jesús, qué más puedo yo desear
y ésta será mi dicha por toda la eternidad.
Amén.

Canción guadalupana

La Guadalupana
Desde el Cielo, una hermosa mañana (bis)
La Guadalupana (tres veces)bajó al Tepeyac.
Suplicante juntaba sus manos (bis)y eran mexicanos (tres veces) su porte y su faz.
Su llegada llenó de alegría (bis)
De luz y armonía (tres veces) el Anáhuac.
Junto al monte pasaba Juan Diego (bis)
Y acercóse luego (tres veces) al oír cantar.
A Juan Diego la Virgen le dijo (bis)este cerro elijo (tres veces) para hacer mi altar.
Y en la tilma entre rosas pintada (bis)Su imagen amada (tres veces)se dignó dejar.
Desde entonces para el mexicano (bis)Ser guadalupano (tres veces) es algo esencial.
En sus penas se postra de hinojos (bis)Y eleva sus ojos (tres veces)hacia el Tepeyac.




La Guadalupana



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miércoles 8 de octubre de 2008

Madre Teresa de Calcuta. Mother Teresa. Jesus is my life. Marco Frisina



Madre Teresa de Calcuta. Jesus is my life
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